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Kurt: El ícono cumple un año más

Al cumplirse un año más sin Kurt Cobain, es un buen momento para cuestionarse ¿Cuándo estuvo con nosotros? o ¿Cuándo lo tuvimos?





Podemos empezar comentando ¿Qué nos dejó? al comprender que los seres que se desarrollan en este plano se esfuerzan por aportar algo que perdure más allá de su existencia física. Y digo “nos”, porque te considero y me considero, aunque tal vez no pensemos que nos dejó lo mismo a ti o a mí. Porque la música es así, hay veces que esta dirigida a ti, hay veces que está dirigida a él o ella, o a aquellos y otras a mí. En pocas ocasiones va dirigida a todos. A pesar de su rebeldía adolescente y desacato a las reglas, logró transferir su música y sus ideas a una grandísima comunidad juvenil, totalmente identificada con la realidad que Cobain vivió, pero ¿eso era suficiente?





Tocado por los Melvins, banda originada en los mismos suburbios donde vivía Kurt y que fue modelo del grunge, además de ser la primera banda que vio en concierto, aunque desde su infancia ya había tenido contacto sonoro con grupos de heavy metal y algunos de punk, decide armar una agrupación para purgar sus miedos, sus demonios, sus impurezas y los desencantos que fue acumulando a través de su juventud y que los fue amalgamando con cierto talento musical que había demostrado desde pequeño, para el cual no tuvo una educación formal que apuntalara su desarrollo.





Empezaron las maquetas, los demos y la primeras producciones de una incipiente banda ya denominada como Nirvana. Bruce Pavitt, quien manejaba un fanzine en Seattle, Washington llamado Subterranean Pop decide incursionar al campo de las disqueras independientes y apuesta por la creación del sello Sub Pop. Después de un difícil inicio que casi se vuelve despedida del negocio, se apoyan con el joven, pero prolífico productor Jack Endino, quien tenía la habilidad de producir rápido y barato, características prioritarias para el negocio y razonables para el género musical. Es en 1989 cuando Nirvana graba su primer sencillo denominado ‘Love Buzz’, cover de un tema grabado por la banda holandesa Shocking Blue en 1968, aquella que hiciera famoso el tema de ‘Venus’.



Pero para que expeliera sus gritos y lamentos, requería de algunos cómplices, quizá no con esencia similar, quizá no sintiendo lo mismo, pero sí que al menos le pudieran ayudar a sacar lo que quería. Y para ello, Krist Novoselic –su compañero en la preparatoria Aberdeen High School- se comprometió con el bajo, mismo que venía rasgando desde el inicio del proyecto, y después de cinco bateristas de fugaz participación, Dave Grohl se encargó finalmente de poseer las baquetas, entendiendo que eran ellos los que conformarían el trío, que se convertiría en el grupo más expresivo del inicio de la década de los noventa, sin aun visualizar que esa referencia perduraría, considerando hasta el día de hoy, más de 25 años, y contando.





Para lograr el encuentro con el sonido deseado, que posteriormente fue tan peculiar no solo de la banda sino de los inicios de los 90, Cobain se involucraba con el disco “Surfer Rosa” -editado en el 88- de The Pixies, una y otra vez, repitiéndolo hasta que las notas y las letras laceraran su conciencia, esa que estaba tan dispersa, tan abandonada y tan oscura.

Es en 1991 cuando el espeso conflicto existencial de Kurt es regurgitado bruscamente en un disco que se volvería en bandera generacional, así de simple es escribirlo, pero muy complejo es entenderlo. Lo que sería la segunda producción en Sub Pop, ahora bajo la producción de Butch Vig, quedó en la grabación de solo unos temas que les sirvieron de carta de presentación para sellos más poderosos, abandonando la producción y a la pequeña disquera, en aparentes buenos términos y se incorporaron a Geffen Records bajo el subsello de DGC. Con un presupuesto de $65,000 USD y con la recomendación de varios productores, la banda decidió mantener a Vig y grabar en Sound City Studios en Van Nuys, California. 20 años después, emulando al hijo prodigo, Dave Grohl regresó a dicho estudio para comprar y rescatar la Neve 8028, la consola del estudio A, misma que utilizaron para las grabaciones del álbum “Nevermind”, icónica referencia musical identificada visualmente por un bebé desnudo sumergido en una alberca siguiendo el anzuelo de un billete de dólar. Disco con más de 30 millones de copias vendidas a la fecha, 5 sencillos y colocado dentro de los primeros 5 lugares en las listas de popularidad en 10 países, colocaron al género como un estandarte ideológico, pero a la vez como un producto altamente redituable, pasando de las producciones rápidas y baratas para públicos reducidos y poco exigentes a intervenciones directas de las disqueras internacionales para apoyar el florecimiento de un nicho comercial que representaba muchos millones de dólares.






La carrera profesional de la banda duró poco menos 5 años, espacio temporal que solo les rindió para producir 3 álbumes de estudio y 2 EP’s que acumulan solamente 176 minutos de música original grabada, además de un álbum recopilatorio. Después de la inminente disolución de la banda, se recuperó material y se editaron 3 álbumes en vivo y 3 álbumes recopilatorios. Se transmitieron 8 videos y un especial unplugged grabado el 18 de noviembre del 93 en los Sony Studios de Nueva York y programado casi un mes después por MTV. En total, Nirvana grabó 97 canciones, las cuales 64 son composición única de Kurt Cobain, 11 son compuestas por Kurt con otros, 1 escrita por Grohl y 21 covers de temas grabados con anterioridad por otros intérpretes. Las ventas de sus discos acumulan más de 75 millones de copias alrededor del mundo. El 10 de abril de 2014 fueron inducidos al Rock and Roll Hall of Fame en Cleveland, Ohio, curiosamente al cumplirse las dos décadas de culminación de la banda y apenas cumpliendo los requisitos de elegibilidad, dejando claro que el negocio perdura. Deseo que estos datos ayuden a contestar a la pregunta de ¿qué nos dejó?, pero quisiera puntualizar que esto no es lo más importante.





Ahora bien, para responder a las preguntas pendientes ¿Cuándo estuvo con nosotros? o ¿Cuándo lo tuvimos? tratare de contestarlas bajo mi percepción, ya que intuyo que él nunca intentó respondérnoslas, ni respondérselas, ni siquiera se preocupó por cuestionárselas.


Su primer contacto con las drogas lo tuvo a los 13 años, siendo la marihuana su experiencia inicial. Conforme crecía, bajo la crisis de la pubertad, la separación de sus padres, su incapacidad escolar, contacto con jóvenes desubicados, su insolencia y rebeldía hacia los adultos y el abandono de la preparatoria, fueron hechos que complicaron su personalidad de por si alterada, sumando que su madre lo echó de la casa por no continuar con sus estudios ni conseguirse un trabajo, lo que lo arrojó a vivir incluso en las calles o bajo un puente del rio Wishkah, formó un caldo de cultivo propicio para que su cuerpo se volviera un recipiente ávido de toda clase de enervantes, desde solventes, hasta fuertes dosis de heroína y LSD.


La salud mental de Cobain tampoco era estable. Familiares mayores le habrían marcado cierta predisposición a lo que sucedería más adelante, al contar con antecedentes de enfermedades mentales y algunos intentos de suicidio. De niño fue enfermizo, en su juventud fue diagnosticado con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y en su edad adulta presentó indicios de bipolaridad.





Por lo anterior, difícilmente podemos identificar cuando estuvo con nosotros, o cuando lo tuvimos, porque no estuvo ni con él mismo. No estuvo con nadie. Que físicamente se relacionara con algunas personas, que estableciera un contacto de trabajo con sus compañeros de banda, que malograra una relación marital conflictiva, destructiva y poco solidaria con una mujer con demonios muy similares, -hija de un ex manager de The Grateful Dead y de una sicoterapista que se refugió en una comuna hippie después de su divorcio- llamada Courtney Michelle Harrison pero conocida como Courtney Love, no significa que estuviera su alma presente. Esa estaba rota y así lo reflejó durante su camino.



El legado de Kurt Cobain, aun en disputa, no le pertenece a su esposa, en sospechas por la muerte del cantautor y de lo que no especularemos ahora; ni a su hija Frances Bean, la única que pudo llevarse un pequeño pedazo de su corazón; ni a sus “bandmates”, que por sí solos han hecho lo suyo fuera de Nirvana; ni a sus fans, ni a ninguno de los 75 millones de personas que compraron sus discos. Lo único que dejó a su familia fue dinero; a sus compañeros de grupo, fama y a sus fans la numeralia que mencione párrafos arriba como canciones, limitadas melódicamente, de acordes simples y con letras desgarradoras o burdas si se quiere ver así. Pero lo importante, su trascendencia, esa no se quedó, esa no la dejó. Su legado no existe porque no tenía nada que compartir, porque su alma triste no podía quedarse aquí ni con nadie.


Ni siquiera sabemos precisamente la hora en que se fue, ni eso quiso dejarnos, Un dictamen forense determinó su fecha de muerte el 5 de abril de 1994, tres días antes de que su maltrecho cuerpo fuera encontrado con un escopetazo en la cabeza en su casa marcada con el 171 de Lake Washington Boulevard en Seattle, Washington.





La imagen que tenemos de Kurt Cobain después de su muerte no es de él, es de nosotros, nosotros la fabricamos. Es un ícono creado a nuestra conveniencia, no a la suya. Es a esa figura a la que le acumulamos nuestros miedos, nuestros demonios, nuestras impurezas y nuestros desencantos. Por lo tanto, a la par de los 28 años de muerto, nuestra creación cumple 28 años de existencia y esa sí sigue aquí. Kurt ya no está y no estuvo, él se odiaba a sí mismo y quería morir, nos lo dijo en una carta. Descansa en paz Cobain, que mientras no salvemos nuestra oscuridad, te seguiremos recordando.


- Gerardo Ortega

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